domingo, 12 de febrero de 2017

Las locomotoras del «Tranvía» de Pajares

Ya hemos comentado con anterioridad que en la construcción de los tramos 1º y 2º de la Rampa de Pajares se tendió un ferrocarril de servicio por parte del contratista, el señor Buergo, conocido como el «Tranvía». Este ferrocarril de vía estrecha recorría el trazado en construcción entre el Valle de las Piedras y la Recta de los Llanos, bordeando casi todos los futuros túneles por el exterior de los mismos, en tanto éstos se construían, y estaba dedicado al transporte de los materiales de obra, dada la inaccesibilidad de la zona. Poco es lo que se conocía sobre este ferrocarril, salvo algunas imágenes de su vía en las fotografías de Sauvanaud, y los relatos de las visitas a las obras.

La investigación ferroviaria vive momentos de cierto esplendor, si se permite exagerar hasta cierto punto; evidentemente queda mucho por investigar y publicar, pero es cuestión de ver la botella medio llena en lugar de medio vacía. Nunca antes se había investigado y publicado tantos trabajos sobre temas tan minoritarios, pretéritos o totalmente desconocidos como hasta el momento, pero que son de vital importancia para dar a conocer el ferrocarril de nuestro pasado. Esta labor no solo es fruto del trabajo del momento, pues se beneficia de la investigación iniciada desde hace muchos años por mucha gente, pero en la actualidad, además de la presencia de nuevos investigadores, existen nuevos archivos, hemerotecas digitales en línea, museos ferroviarios, y también editores que finalmente apuestan por publicar estos trabajos, aunque también está la posibilidad de darlos a conocer en línea. Por este motivo comienzan a aparecer publicadas investigaciones realmente interesantes.

Dentro de las materias poco conocidas o estudiadas hasta el momento se encuentran las locomotoras de vapor menos convencionales frente a las utilizadas por los ferrocarriles de servicio público, como son las locomotoras de vapor de caldera vertical y las locomotoras de vapor empleadas en los tranvías de vapor, más convencionales que las anteriores pero especializadas para su empleo en vías que compartían espacio con viandantes y caballerías. Pues de ambos tipos de locomotora tan peculiares provienen los dos ejemplares que conocemos que fueron empleados en el Tranvía de Pajares, y casualmente, este mes de febrero  han aparecido publicados en dos trabajos diferentes.

En este mes de febrero ha aparecido el número 19 de la Revista de Historia Ferroviaria, en el que uno de los artículos está dedicado a las locomotoras de vapor de caldera vertical en España, realizado por el Doctor en Historia del Arte Guillermo Bas Ordóñez, un apasionado de los ferrocarriles industriales en Asturias y del Ferroarril de Pajares, sobre el que versaron tanto su tesina como su tesis fin de carrera.


Las locomotoras de vapor de caldera vertical han supuesto una pequeñísima parte de las locomotoras de vapor existentes en nuestro país, y en su mayor parte fueron empleadas en recintos fabriles, dadas sus especiales características y solo algunos ejemplares al servicio de línea de pequeños ferrocarriles. Pues una de ellas fue utilizada en el «Tranvía» de Pajares.

En el valle del Nalón la compañía Minas de Santa Ana adquirió en 1875 la primera locomotora de vapor de caldera vertical que funcionó en España, y la primera minera en Asturias, para emplearla en el ferrocarril que unía sus minas con un cargadero en el ferrocarril de Langreo. Posteriormente en 1878 llegaría una segunda locomotora gemela. Se trataba de dos locomotoras del tipo I de la casa belga Cockerill con el ancho de vía de 650 milímetros, ancho que acabaría siendo mayoritario y endémico del valle del Nalón.

Tras la llegada de una tercera locomotora de tipo normal al ferrocarril de los Herrero, una de las dos belgas, conocidas como «chocolateras», fue arrendada a las obras del ferrocarril de Pajares. El ancho de vía del Tranvía de Pajares era de 670 milímetros, por lo que podemos considerarlo casi coincidente con del ancho 650 mm. Finalizadas las obras de la rampa, la Cockerill regresó al valle del Nalón al remolque de trenes de carbón.

Posteriormente una de las dos belgas fue transformada en máquina de vapor fija, y la otra, llegó al parque de Duro Felguera, tras la integración de las minas de los Herero en el nuevo grupo minero-siderúrgico. La historia de estas locomotoras no acaba aquí y la más reciente  de ellas (Nº de fabrica 1065 de 1878) fue enajenada al contratista de las obras del puerto de El Musel en los primeros años del siglo pasado. Tras participar en las obras del gran puerto gijonés en 1918 fue nuevamente revendida, a través de un intermediario, a la Sociedad Hullera Española, en el valle del río Aller. Para su nuevo empleo fue necesariamente modificado su ancho de vía hasta los 600 milímetros, y recibió el número 10 dentro del parque de la SHE. Finalmente seria desguazada en la década de los años 50 del siglo pasado, tras pasar años fuera de servicio.

El numero 19 de la Revista de Historia Ferroviaria puede adquirirse directamente en la página del editor, Maquetren.

La segunda de las locomotoras que conocemos que se empleó en el «Tranvía» de Pajares tiene una historia tan interesante como la de su compañera la belga. En este mes de febrero ha sido publicado el tercer volumen de la monografía dedicada a los tranvías de vapor en España, el dedicado a los del norte peninsular. Esta colección de libros es obra de Joan Alberich González, Doctor en Geografía y profesor en el Departamento de Geografía en la Universidad Rovira i Virgili.


Dentro de los tranvías explotados con tracción vapor que han existido en Asturias nos encontramos con el de Pola de Laviana a Rioseco, conocido como «la Campurra» y que en realidad era una interesante red con los ramales exclusivamente mineros a Tolivia y Ribota. Tras la adquisición de las locomotoras con las que se inició la explotación con tracción vapor en 1920, dos Linke de tipo tranviario, llegó de ocasión la locomotora convencional, aunque con ciertas singularidades como su distribución de tipo Brown y bielas de sección circular, que se matriculó con el número 3. Esta locomotora había sido fabricada en 1875 por la casa suiza SLM, con el número de fábrica 85, por lo que ya tenía una larga historia tras de sí. Según la lista de fábrica, esta locomotora fue suministrada al señor Dykhoff de Bar-le-Duc, en la región de Lorena, y su ancho de vía original era de 640 milímetros.

Pues resulta que antes de la llegada de esta locomotora a la Campurra, con posterioridad a 1930, la SLM también participó en las obras de la Rampa de Pajares y el puerto de El Musel, según documentación recogida en el Museo del Ferrocarril de Asturias. Al finalizar las obras de Pajares parece que su estado era malo debido a descarrilamientos y al poco cuidado que se había tenido en su manejo. Lo curioso es que en el tranvía de Pola de Laviana a Rioseco llegó en funcionamiento hasta el final del mismo, en 1968, y lamentablemente tras lo cual fue desguazada.

El libro de los Tranvías de Vapor del Norte Peninsular puede adquirirse directamente en la web de su editor, MAF.

De igual forma, tanto la Revista de Historia Ferroviaria como los libros de la colección Los Tranvias de Vapor en España, y cualquier otro libro de temática ferroviaria publicado en España, y el exterior, puede ser adquirido contactando con el Kiosco María Cristina, de Ribadesella.  985858027, kioscoplaza@telecable.es

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