sábado, 28 de enero de 2012

La tragedia de Pola de Gordón

En la madrugada del 11 de junio de 1934 sucedió un terrible accidente en las inmediaciones de Pola de Gordón al ser arrollado un autocar de excursionistas gijoneses por el expreso Gijón-Madrid, con el resultado final de 22 personas fallecidas. El suceso provocó una gran consternación en la villa de Gijón.



Los excursionistas regresaban a Gijón después de una visita dominical a unas bodegas de Sahagún de Campos, en una expedición formada por dos autocares, de 28 y 33 plazas respectivamente. A la una de la madrugada, al llegar al paso a nivel que existía después de Pola de Gordón entre la carretera de Asturias en el P.K. 34 de la línea León-Gijón en el lugar conocido como Valdespín, el autocar con matrícula O-8.800 conducido por el joven Salvador Costales lo atravesó sin percatarse del inminente paso del Expreso Gijón-León. El golpe fue brutal, pues el autocar quedó empotrado entre los topes de la locomotora que lo arrastró durante 300 metros, atravesando así el pequeño puente sobre el Bernesga, lo que provocó que se partiera en dos y se incendiara el combustible.



La escena que se encontró el personal del tren al detenerse fue dantesca, con cuerpos mutilados esparcidos por la vía, el río Bernesga y sobre la propia locomotora, que afortunadamente no descarriló en el puente por la velocidad que llevaba y el tamaño de la locomotora, la Norte 424 del depósito de León. Dos chicos que iban caminando por la carretera presenciaron lo sucedido y dieron aviso en Pola de Gordón, por lo que se desplazaron varios vecinos, entre ellos tres médicos; junto a la guardia civil que iba de escolta en el tren y los propios viajeros del tren socorrieron a los heridos.



La guardia civil tomó declaración al guardabarreras, una vez localizado tras haberse escondido, el cual declaró haber cerrado el paso con las cadenas antes de la llegada del tren y que el autocar las atravesó, pese a haberle hecho señales con un farol. Se comprobó que las cadenas del paso a nivel estaban colocadas, pero sin señales de haber sufrido ningún tipo de daño éstas, ni los apoyos de las mismas. El guardabarreras fue llevado detenido al cuartel, y posteriormente el Juzgado de La Vecilla decretó su prisión. Un viajero del expreso declararía haber visto a un empleado ferroviario colocarlas después del suceso.



En lugar de los hechos se contabilizaron 17 fallecidos, a los que pronto se sumaron dos que fueron trasladados hasta León, aunque antes de llegar ya fallecieron. Entre las víctimas había un matrimonio de Ciñera, el hombre cartero de la localidad minera, que los excursionistas se habían ofrecido a llevar al haber perdido el tren en León la tarde anterior. En los días siguientes, tres de los heridos fallecerían en el hospital de León por las graves heridas.



Al día siguiente, en Gijón la noticia fue recibida con gran consternación y se suspendieron las actuaciones en teatros, cines e incluso muchos locales fueron cerrados en señal de duelo, así como la señal de Radio Asturias fue suspendida. A los funerales en Gijón acudieron más de 50.000 vecinos, en un día de duelo para la villa de Jovellanos. Aún pasarían unos años hasta que este paso a nivel, junto a los otros dos próximos existentes antes de Vega de Gordón fueran suprimidos con una variante de la carretera que exigió la construcción de varios túneles.

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