En los primeros años de la década de los setenta del siglo pasado irrumpió en España una naviera que revolucionó el transporte marítimo, a imagen de como había hecho unos años antes Malcom McLean, el "padre del contenedor moderno", con la naviera Sea-Land Service. Se trató de Contenemar, fundada en 1970 por el Ingeniero naval y emprendedor menorquín Andrés Seguí Mercadal, que estableció líneas regulares marítimas entre diversos puertos peninsulares con las islas Canarias y Baleares para el tráfico de contenedores.
Para que este modelo triunfara, Contenemar dispuso de terminales marítimas propias, mediante las oportunas concesiones de uso, en las cuales se dotó de la la maquinaria y las grúas necesarias para el trasiego de contenedores, sin esperar que éstas las autoridades portuarias realizasen estas inversiones. El puerto de referencia en la península era el de Valencia, pero se establecieron bases en otros como Barcelona, Bilbao o Sevilla en la península. Desde el inicio, implantó el concepto de la intermodalidad, para así poder entregar o recoger el contendor en las propias instalaciones de los clientes. El ferrocarril también fue utilizado para complementar determinadas rutas, una vez que Renfe comenzó a ofertar el tráfico de contenedores a partir de 1972, tras disponer del material apropiado para atender los denominados Trenes de Contenedores Expres, TECO.
En paralelo, Seguí creó
diversas filiales que daban apoyo a Contenemar, como por ejemplo, para la
construcción y reparación de contenedores, plataformas y remolques, con
fábricas propias en Bilbao y Zaragoza. Contenemar se convirtió en agente
general de la célebre United Status Lines, para ofrecer servicios entre España
y USA.
Una de las rutas marítimas
establecidas era la Bilbao-Gijón-Vigo-Santa Cruz de Tenerife-Las Palmas de Gran
Canaria, con frecuencia semanal y operada con los buques «Conquistador»,
«Descubridor» y «Carmen del Mar». En 1975, el puerto de Gijón había operado
2.040 contenedores y 22.215 toneladas, con una tendencia al alza respecto al
año anterior.
Sin embargo, en marzo de
1976 Contenemar anunció el cese de las operaciones desde el puerto de El Musel,
alegando los altos costes y la precariedad de medios para operar en el puerto
gijonés, así como las demoras que ocasionaba la escala por los horarios rígidos
del personal portuario. Este servicio sería sustituido por el establecimiento
de un tren puro de contenedores entre Asturias y Andalucía, punto de embarque a
Canarias. Contenemar comenzó a operar en unas instalaciones propias en el
corazón industrial de Asturias, en el entonces nuevo polígono industrial de
Silvota, dotadas de un apartadero propio en la vía madre desde la estación de
Lugo de Llanera, en servicio desde el año anterior. El destino final sería la
terminal de contenedores en El Puerto de
Santamaría, en la desembocadura del río Guadalete, desde donde partía una línea
marítima con Canarias. Esta fórmula permitiría llevar los contenedores entre
Asturias y Canarias en 7 días, frente a los 15 días empleados por mar desde
Gijón.
Este tren transportaría
36 contenedores, con 500 toneladas de mercancías, una longitud de 240 metros, y
emplearía 36 horas entre Lugo de Llanera y El Puerto de Santa María. Sospechamos
que normalmente los contenedores de Contenemar circularían, entre Lugo de
Llanera y Abroñigal, como parte del tren lechero 6501/6502, y desde la terminal
madrileña, con otro tren para alcanzar el puerto andaluz. Conocemos que en 1987 las instalaciones de Silvota
continuaba como terminal para contenedores, aunque poco después Contenemar las abandonaría. Por aquel entonces, la actividad de
contenedores por ferrocarril en Asturias, además de la relacionada con el tren de Central Lechera, se traspasó a la terminal de La Maruca, en Avilés,
en la cual Renfe estaba de prestado, pues pertenecía a Feve.
Contenemar volvería a operar con sus buques en puertos asturianos, tanto Avilés
como El Musel, hasta su desaparición en 2009.


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