martes, 11 de agosto de 2020

El retorno de las 269.4

El pasado 30 de julio, dos locomotoras 269 de la subserie 400 han vuelto a atravesar la Rampa, aunque por el momento haya sido de una forma puntual y remolcadas por la 335-025, como tren 87021 entre Fuencarral y Lugo de Llanera. Su destino ha sido su reparación en Asturias, de cara a su retorno al servicio comercial con la empresa Alsa.

Traslado de las locomotoras a su paso por Campomanes. Fotografía de José Luis Fernández García.

Durante una década las locomotoras 269.4 circularon a diario la Rampa de Pajares con trenes de viajeros, en concreto entre 1996 y 2008. Todos, salvo el Estrella Pío Baroja, llegaron a ser remolcadas por ellas, aunque los regulares fueron los Talgo 78/79 y 130/131, cuya tracción estaba repartida entre ellas y las 269.6 y 252, pero también el Intercity 130/131 con coches 10.000 en las fiestas de navidad y otros periodos punta, el Talgo Covadonga con Talgo IV, en su última etapa, e incluso de forma puntual el Estrella Costa Verde. 

A pesar de la llegada de las 60 locomotoras 252 de ancho ibérico, pronto todas destinadas a la tracción de trenes de viajeros ante su no validez para las mercancías, a mediados de la década de los años noventa, Renfe necesitaba disponer de más locomotoras adaptadas para circular a 160 km/h. Esto fue debido a la creación de nuevos servicios y llegada de material, como fueron los trenes Arco, Talgo VII y la recuperación de los Talgo III, ante el envío de los 448 a servicios regionales. Las 269.2 habían sufrido la limitación de sus prestaciones a 140 km/h, ante el deficiente comportamiento a la velocidad de origen, por lo que se impuso una reforma para volver a recuperar sus prestaciones iniciales, pero con un confort en vía adecuado. 

En mayo de 1994 se decidióla adaptación de veinte locomotoras 269.2 mediante la sustitución de los bogies originales por los mismos que CAF había diseñado para la reforma de las 269.6, y que tan buen resultado habían dado. A finales de 1996 se dio de alta la última de las veinte «nuevas» locomotoras especializadas en trenes rápidos de viajeros, un caso atípico en los ferrocarriles españoles, matriculadas como serie 269.4. Los nuevos bogies, con transmisión monoreductora, incluían sistema de freno independiente para cada rueda sin timonerías, y el traslado de los areneros a la caja de las locomotoras. La 401 incluyó un carenado de la topera al estilo de la 269.604 que no prosperó en el resto, mientras que en la 420 se realizó una prueba para carenar los espejos retrovisores. La transformación incluyó la sustitución el grupo motor-generador en favor de un convertidor estático, al menos en diez de las locomotoras. 

Aunque inicialmente solo dos de las veinte locomotoras irían destinadas al servicio Talgo 200, finalmente fueron cinco las destinadas a este servicio sureño: las 402, 403, 404, 405 y 411, motivo por el cual, recibieron un esquema de color diferente a las restantes. Las otras 15 contaron con colores de la antigua UN de Tracción, ya desparecida entonces, con los logotipos de Largo Recorridos en los laterales de las cabinas. Estas locomotoras, con base en Madrid-Fuencarral, se ocuparon de trenes Talgo principalmente entre Santander y Gijón con destino Madrid y también Alicante, además del diurno Madrid-Logroño 570/573 y el Intercity Madrid-Irún 202/203, en fechas punta. Compartían gráfico con las 269.6, que ofrecían una misma carga máxima, en el caso de Pajares de 390 toneladas, suficiente incluso para remolcar las ramas dobles de Talgo que circulaban en fechas puntuales. 

A partir del verano de 2001 también remolcaron los Talgo de Almería y Granada, desde Linares-Baeza hasta Madrid, y el Diurno Vigo-Hendaya. Con la llegada de Renfe Operadora las locomotoras recibieron nuevos esquemas de colores, tanto para las de Larga Distancia como para las adscritas al Talgo 200. Estas últimas, pronto quedaron sin carga de trabajo, con la puesta en servicio del AVE de Málaga, inicialmente en 2006 puesto en servicio hasta Antequera-Santa Ana, lo que supuso una menor necesidad de unidades, y al año siguiente en su totalidad por la apertura completa de la línea. Por este motivo, las 269.4 realizaron servicios hasta entonces no conocidos para ellas, como los Altarias a Cádiz y Huelva, así como alguno de los últimos Estrellas que aún circulaban, como el Picasso o alguno de los que unían Madrid con el Norte, Atlántico, Costa Verde y Cantabria. Al parecer, en aquel momento, varias locomotoras tenían como base el taller de Santander El Cajo. 

La puntilla llegó con la aparición de los trenes Alvia 130, cuando la serie al completo perdió su carga de trabajo y de forma temprana, con apenas 12 años de servicio, Renfe las envió a la jubilación, por lo que fueron apartadas en varias dependencias: Fuencarral, León y Miranda, aunque inicialmente sin previsión de desguace. Solamente desapareció en aquel entonces la 416, accidentada en Torneros en 2005. Inicialmente se recuperó la 269.404, por parte de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, para el servicio del Tren de la Fresa de 2010 y apoyo en algún que otro tren especial, realizado por entonces, aunque pronto terminó olvidada, como un "juguete roto" más de esta Fundación. 

Las locomotoras 401 y 407 a punto estuvieron de ser adquiridas por Continental Rail para remolque de trenes de mercancías; tras unas pruebas con trenes de contenedores entre Madrid y Valencia, con buen resultado, finalmente esta compra no prosperó. Al parecer, la empresa desistió por el coste de la nueva homologación a la que obligaba ADIF para poder aumentar la carga asignada a las locomotoras. 

 En 2017 fueron desguazadas las 402, 403, 405, 406, 408, 409, 410, 412, 414, 417, 418, 419 y 420, por lo que tras esta campaña solo quedan seis locomotoras supervivientes. 

Ahora es la empresa Alsa la que ha adquirido las unidades 407 y 415, de momento con una finalidad no conocida, aunque todo apunta a un servicio charter-turístico prestado con  los Talgos Camas de serie 6, recientemente recuperados del ostracismo de los talleres de La Sagra. Las locomotoras van a ser reparadas por Ferrovias Astur en los talleres de La Silvota (Lugo de Llanera), aunque la segunda de ellas ha llegado con la imagen corporativa de esta empresa, además de ya llegar bautizada como «Marta»

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