sábado, 9 de mayo de 2026

Indestructibles Macosas

 Hace 40 años, en 1986 Renfe fueron recepcionadas por Renfe las últimas dresinas unificadas clásicas destinadas a las brigadas de electriciación. Se trató de las 021, basadas en el mismo diseño que las VLD para mantenimiento de línea aérea, llegadas durante las dos décadas anteriores, y que habían sido suministradas por Ferrotrade y CAF. Se trató de un último pedido de 22 ejemplares, matriculados como 021-015 a 021-036, que fueron construidas por Macosa en su factoría de Poble Nou, en Barcelona. Como curiosidad, llegaron pintadas en color azul con una franja amarilla, frente al tradicional verde de este tipo material.

Se trataba por tanto de la última evolución de este tipo de vehículo de mantenimiento, con todos los aprendizajes recibidos de la explotación por parte de las brigadas de electrificación. Llegaron dotadas de un motor diésel Pegaso 9130 de 99 kilowatios y caja de cambios ZF, siendo motrices ambos ejes. Cada dresina fue entregada con una pequeña vagoneta auxiliar.

En la actualidad, las Macosa están catalogadas por Adif en el grupo DT 3, Dresina con Torre Nivel 3, modelo 21M. En el año existían 20 unidades, faltando apenas la 22 y la 29. En la actualidad, la 16. En León había tres asignadas, 30, 31 y 32, de las cuales las dos primeras están en Asturias y la tercera en Ponferrada. Desde al menos  principios de los años 90, una de las Macosa se encontraba en Oviedo. En la primera década de este siglo, las supervivientes han sido remozadas a fondo por Talleres Alegría, modernizadas con un nuevo motor Caterpillar de 275 caballos, y dotadas de nuevos equipamientos, como un grupo electrógeno para disponer de corriente eléctrica para la utilización de herramientas, focos led, entre otros avances.

Actualmente, en mayo de 2026, tanto la Macosa de Oviedo como la de Pola, han sufrido pequeños incidentes este invierno en la Rampa, por lo que actualmente están fuera de servicio, en reparación en Talleres Alegría.

viernes, 8 de mayo de 2026

Los Trenes de la Rampa (XV): el tráfico de jamones

 Durante muchos años, la rampa no sólo sirvió para la expedición de carbones y productos siderúrgicos asturianos con destino a la meseta y más allá, sino que fue utilizada para el envío a Asturias de productos alimentarios que allí no se producían. La pujante Asturias central, con su creciente población gracias a la industrialización, demandaba alimentos que en su entorno próximo no se producían en cantidad suficiente o que no era posible producir por su clima, tales como legumbres, cereales, vinos y jamones.

En 1888, la familia leonesa Gutiérrez, se asentó en Oviedo para dedicarse al comercio al por mayor de ultramarinos y cereales, actividad que complementaba con obras públicas y la producción eléctrica en el norte de León. Valentín Gutiérrez entró muy joven en el negocio y con apenas 23 años tomó las riendas del mismo, tras lo cual dio un fuerte impulso al mismo.

 En 1916 Gutiérrez levantó un edificio frente a la estación del Norte de Oviedo, en la esquina de la calle Asturias con Independencia, como almacén y tienda de sus productos, con 1.500 metros cuadrados y 3.000 toneladas de almacenamientos. Este almacén disponía de un apartadero propio capaz de descargar y cargar hasta 18 vagones diarios, gracias al motor eléctrico de arrastre que permitía el movimiento de los vagones, maniobrado por un único empleado. El cereal comercializado en Oviedo procedía de un silo de 2.000 toneladas de almacenamiento, ubicado en las inmediaciones de la estación de Santas Martas, en Tierra de Campos leonesa. En la actualidad, este edificio centenario se conserva en magnífico estado, y la parte baja donde se desarrollaba la actividad comercial, existe un local comercial, que conserva el vano bajo el cual accedían los vagones a su interior. 



Valentín Gutiérrez desarrolló una nueva línea de negocio: la producción, distribución y venta de jamones. Para ello, construyó unas instalaciones para el almacenamiento y conservación de 20.000 jamones en Villamanín de la Tercia, gracias al frío y condiciones de humedad de esta población del Alto Bernesga. Los jamones eran comercializados bajo la marca comercial «Asturias», con destino al consumo nacional y en América, con un reconocido prestigio.


En Villamanín existe en la actualidad un edificio que ha aprovechado  piedras de sillería de un edificio anterior para uno de sus frontales, aunque sus otras paredes son de bloques de hormigón de moderna factura. El acceso de este edifico municipal tiene un arco con unas dimensiones propias para el paso de vagones, ¿pudo ser parte del edifico bodega de secado y almacén de jamones del señor Gutiérrez y que fuera destruido durante la guerra civil? Hay que recordar que Villamanín quedó arrasado al ubicarse en primera línea del Frente del Norte.